EL CEREBRO ADICTO
Por:
Federico Avila Juárez
Palabras clave.
Signos de dependencia, Tallo cerebral, Corteza cerebral,
Sistema límbico, síndrome de abstinencia, dopamina, conexiones interneurales.
Introducción.
Hace algunos años el ser adicto a alguna droga o producto
etílico, era considerado como falto de carácter moralidad deficiente y que
carecía de fuerza de voluntad. A los adictos se les etiquetaba negativamente y
en lugar de auxiliarlos se les castigaba; pero no fue sino hasta que se hicieron estudios
científicos recientes de la conducta de los adictos que demostraron que era una
enfermedad crónica como la diabetes, ya que las adiciones tenían todas las
características de una enfermedad.
Desarrollo.
Las adiciones se consideran hoy una enfermedad del cerebro
porque es ahí donde atacan directamente y modifican la conducta del sujeto.
En una primera etapa (Baler, 2002) el paciente utiliza
sustancias para alcanzar la euforia que brindan. Después el cerebro empieza a
adaptarse a las sustancias y aparecen los primeros signos de dependencia, como
por ejemplo imposibilidad de dejarla, gastar en la droga más de lo que se
tiene, robar parta obtenerla y sentir que se necesita de ella para sobrevivir.
Las drogas atacan al cerebro a tres niveles:
A nivel del Tallo Cerebral. Este nivel controla el ritmo
cardiaco, la respiración y el sueño.
A nivel de la Corteza Cerebral. Aquí se procesa la información
sensorial, nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones.
A nivel del Sistema Límbico. Este sistema motiva al
individuo a repetir conductas necesarias para la supervivencia y la
reproducción como lo es el alimentarse y el sexo.
Cuando hay dosis masivas de dopamina (Neurotransmisor que cumple funciones muy específicas en el sistema
nervioso central), por
ingestión de droga el cerebro se acostumbra rápidamente a ella y cuando falta
la dopamina, la persona se comporta con apatía y depresión.
Cuando el cerebro comienza a adaptarse a los altos niveles
de dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo
efecto, es decir, se desarrolla tolerancia a la droga. La falta de droga
provoca el síndrome de abstinencia y entonces el individuo presenta síntomas
como, ansiedad, irritabilidad, nauseas, insomnio, episodios de sudoración,
temblores y psicosis.
Se ha especulado mucho si la adición a las drogas es por
causas genéticas o por factores sociales y ambientales. Se dice que los
factores genéticos cubren del 40 al 60% de riesgo total y el otro 40% lo cubren
factores ambientales, sociales, culturales y dietéticos. Baler (2002).
Dentro de la población considerada como de alto riesgo,
están los adolescentes que constituyen el extracto más vulnerable. La
adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones
interneurales y si se expone el cerebro a los efectos de la droga tiene
consecuencias mucho más dañinas.
Otro grupo de alto riesgo está formado por las personas que
tienen algún tipo de padecimiento mental como bipolaridad o esquizofrenia.
Aproximadamente el 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias
tienen una enfermedad psiquiátrica. Baler (2002).
“Las drogas también son un problema social, tener un adicto
en la familia, la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto
emocional, económico y social”. Medina Mora (2002).
Algunos pueden recibir tratamiento con fármacos; otros requerirán terapias
cognitivo-conductuales o intervenciones motivacionales combinadas con
farmacoterapia.
El tratamiento se define según la
persona, el tipo de sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos
y externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino
considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de trabajo. En
definitiva, se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar
nuevamente un cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción,
en última instancia, es una enfermedad de aprendizaje.
Entre los factores negativos se encuentran por ejemplo, los padres adictos, la
pobreza extrema, la mala alimentación, la falta de ejercicio, un ambiente que
no sea confiable para los chicos, un entorno de violencia. Baler (2002)
¿Por qué he elegido este tema?
El perfil del psicólogo en cualquier universidad está
pensado para atender pacientes en el ámbito de la psicología clínica; y dentro
de esta entra la atención a pacientes con adicciones. Entonces, como mi
formación está en tres orientaciones, y una de estas es la clínica, no me es
desconocida la terminología utilizada en este artículo. Esto me facilita el
trabajo.
¿De dónde partí para empezar a escribir?
Primero hice una primera lectura como de exploración, que
decía un investigador y que decía otro; a que se referían ambos. Después hice
una búsqueda de dos o tres artículos de confianza que me hablaran sobre el
tema; unos hablaban de consecuencias sociales y otros de aspectos
antropológicos; acto seguido volví a hacer una segunda lectura del artículo,
esta vez para organizar las ideas y extraerlas a mi borrador. Finalmente me
apoyé en lo que conocía sobre el tema extraído de los conocimientos de
psicología y de cómo percibo que se escriben los artículos.
Conclusiones.
Un país, un estado o un municipio que tenga este problema de las adiciones,
deben proporcionar su solución como si fuera una arista. Iniciar frentes por
generación de empleos para que las familias tengan ingresos económicos y un
mejor nivel de vida; tomar en cuenta a los jóvenes políticamente, ya que
necesitan sentir que ocupan un espacio en la sociedad, esto es muy importante
para ellos. No dejar de lado la educación comunitaria, familiar y personal.
Ofrecer oportunidades de preparación para los habitantes de un municipio es muy
importante. La implementación de centros recreativos. Un lugar donde disipar
energías físicas es benéfico para la salud. Desplegar una política de no venta
de cigarros, alcohol o enervantes a los adolescentes. Es toda una gama de
actividades que el estado está dejando de lado.
Hoy en día que están de moda las elecciones políticas en algunos de nuestros
estados y municipios, los candidatos a munícipes están dejando de lado estos
temas.
Fuente de
información.
Guerrero
Mothelet, V. (06/05/2016). El cerebro
adicto. ¿Cómo ves?, Pp., 10 y sig.
Ruíz Contreras,
A, et al. EL CEREBRO ADICTO. 06/05/2016,
Sitio web: https://www.uv.mx/rm/num_anteriores/revmedica_vol_especial_2012/articulos/el_cerebro.pdf
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